Los empresarios solemos creer en nuestro producto y empresa. Las personas que se destacan por sus éxitos en la vida tienen algo en común: creen en lo que hacen. Y esto es lo que les ha permitido esforzarse, arriesgar y  perseverar.

 Es muy difícil que alguien triunfe en algo en lo que no cree; progresar en un trabajo o empresa en el que no crea; prosperar y sacrificarse dedicando gran tiempo de su vida a algo en lo que no crea.

Pero además de este creer, que es al fin y al cabo creer en nosotros mismos, y precisamente porque en economía se requiere mucho más que un acto de fe, os recuerdo aquel dicho del Apóstol San Pablo: Examinadlo todo; retened lo bueno”.

Este consejo me sirve hoy para aplicarlo a nuestro mundo empresarial, porque podemos aplicarlo todo: a una persona, un producto, una posibilidad laboral, una inversión, etc.

Para retener lo bueno es imprescindible primero examinarlo todo.

Es muy habitual que retengamos lo bueno y lo malo. Sin embargo, no es tan evidente ni fácil desechar lo malo (a pesar de que no hacerlo supone un coste tan elevado que a menudo lastra las posibilidades de la empresa). Para retener lo bueno de nuestra empresa, deberíamos examinarlo todo, y para examinarlo todo, debemos tener amplitud de criterio, alejando los prejuicios que ya tenemos formados.

 Examinar significa analizar cuidadosamente, a conciencia, y no de forma liviana. Cuantas más alternativas se hayan examinado, mayor probabilidad tendremos de descubrir y retener lo bueno. Puede ser muy eficaz, contar con ayuda de profesionales que nos ayuden en el proceso, porque este examinar del que hablamos  requiere:

  • Dedicar tiempo
  • Dedicar esfuerzo
  • Estar dispuestos a reconocer la verdad
  • Estar comprometidos con lo bueno

No deberíamos tener miedo a efectuar este examen de nuestra empresa (lo que técnicamente se llama auditoria) que abarque tanto la parte financiera, la calidad del producto y la capacidad de dirección, y que no nos tiemble el pulso a la hora de librarnos de lo malo para podernos dedicar mejor a lo bueno que tenemos, que seguramente es mucho.